OVNIS, OPARS, ARQUEOLOGIA Y LEYENDAS URBANAS

lunes, 22 de octubre de 2012

Sylvia Marie Likens

Sylvia M. Likens
Sylvia Marie Likens (3-1-1949 a 26-10-1965) fue asesinada y torturada hasta la muerte por Gertrude Baniszewski, los hijos de esta, y otros jóvenes del barrio. Sus padres, trabajadores de ferias, habían dejado a Sylvia y su hermana Jenny al cuidado de la familia Baniszewski tres meses antes de su muerte a cambio de 20$ a la semana. Baniszewski, tres de sus hijos, Paula, Stephanie y John, y dos jóvenes vecinos, Coy Hubbard y Richard Hobbs, fueron acusados de asesinato. Otros jóvenes del barrio, Anna Siscoe, Duke Judy, Lepper y Randy Mike Monroe fueron acusados de lesiones, pero los cargos en su contra fueron retirados antes del juicio. A Stephanie se le concedió un juicio independiente por declarar en contra de los otros acusados. El cargo de asesinato en contra de Stephanie le fue impuesto después, en su juicio. La tortura y el asesinato fueron descritos por el fiscal en el juicio Baniszewski como «el caso de abuso físico más terrible del estado de Indiana». 
Sylvia Likens era la tercera hija del matrimonio, nació entre dos pares de gemelos, Diana y Daniel (dos años mayores), y Jenny y Benny (un año más jóvenes).
Jenny Likens
El matrimonio Likens "era inestable y la familia se mudaba muchas veces a causa del trabajo de los padres. Sylvia se veía obligada a vivir con otros familiares mientras sus padres estaban trabajando. Sylvia y Jenny habían conocido no menos de 14 direcciones, porque la familia se mudó con frecuencia. En el pasado, se habían quedado en casa de una abuela, con la esperanza de que la educación de las niñas no se viera resentida. 
En 1965, Sylvia y su hermana Jenny, que sufría la enfermedad de la polio, vivían con su madre en Indianápolis, Bertha “Betty” Likens que fue arrestada por robar en tiendas. Su padre Lester Likens, quien estaba separado recientemente de su esposa , decidió dejar a sus hijas por motivos de trabajo al cuidado de Gertrude Baniszewski, madre de Paula, una niña con la que las hijas de los Likens habían entablado recientemente amistad.
Gertrude Baniszewski
A pesar del estado lamentable de la casa, Lester, prefirió "no entrometerse" tal como informó en el juicio, Gertrude y sus siete hijos pasaban problemas económicos, Lester alentó a Baniszewski para "enderezar sus hijas". Estuvo de acuerdo en pagar veinte dólares a la semana. Baniszewski, descrito por el diario the Indianapolis Star como "demacrada, enferma de asma que sufre de depresión y el estrés de varios matrimonios fallidos", comenzó a descargar su ira en las chicas Likens, a la primera semana de su llegada, golpeándolas con un objeto tras el primer retraso del pago de sus padres. El retraso solo fue de un día.
Pronto, Baniszewski centró su abuso en Sylvia, acusándola de robar caramelos que había comprado en una tienda de comestibles, y humillándola cuando Sylvia admitió que ella había tenido un novio. Le dio una patada en los genitales a Sylvia y la acusó de estar embarazada. Paula Baniszewski, que en realidad estaba embarazada en ese momento, se enfureció y golpeó Sylvia en el suelo, a pesar de que Sylvia no estaba embarazada.
Paula Baniszewki
Sylvia fue entonces falsamente acusada de difundir rumores en la escuela de que Stephanie y Paula eran prostitutas. Esto provocó al novio de Stephanie, Coy Hubbard, que atacó físicamente a Sylvia. La señora Baniszewski animaba a Hubbard y a otros niños del vecindario para atormentar a Sylvia, que incluía, entre otras cosas, apagar cigarrillos en su piel. Otra de las veces obligó a desnudarse completamente a Sylvia e introducirse una botella de Coca-Cola en la vagina delante de todos sus hijos y de Jenny. Este suceso ocurrió dos veces.
La primera vez la botella se rompió estando en el interior de la niña y los cristales rotos le desgarraron las paredes vaginales. Cuando esto sucedió todos, menos Jennifer, estallaron en risas y aplausos.
Después de convencer a Sylvia para que robara a la escuela un traje de gimnasio, que Baniszewski no iba a comprar para ella, y sin el cual no podía asistir a la clase de gimnasia, Baniszewski la mantuvo fuera de la escuela y no permitió que se fuera de la casa. Cuando Sylvia se orinó en la cama, una situación que probablemente fue causada por el daño hecho a sus riñones por las brutales palizas administradas por Baniszewski y sus hijos, ella la encerró en el sótano y le prohibió usar el baño.
Coy Hubbard
Más tarde, se vio obligada a consumir sus heces y la orina. Poco antes de que Sylvia muriera, Baniszewski comenzó a escribir las palabras "¡Yo soy una prostituta y estoy orgullosa de ello!" en el estómago de Sylvia con una aguja calentada por Marie Baniszewski de 11 años de edad, aunque fue Richard Hobbs quien terminó la frase cuando Baniszewski fue incapaz de hacerlo. Hobbs, con la ayuda de Shirley Baniszewski de10 años de edad,, también utilizó un hierro caliente para quemar el número "3" en el pecho de Sylvia.
Sylvia trató de escapar unos días antes de su muerte, después de escuchar el plan de Baniszewski para abandonarla en una zona boscosa cercana, pero fue capturada por Baniszewski al llegar a la puerta principal. Como castigo, fue atada en el sótano y solo le daban galletas para comer. Dos días después, el 26 de octubre de 1965, después de varios golpes, quemaduras, y baños de agua fria o caliente, murió de una hemorragia cerebral, shock y desnutrición.
Stephanie Baniszewski envió a Hobbs a llamar a la policía desde un teléfono público cercano. Cuando llegaron, Gertrude les entregó una carta que le había obligado a Sylvia a escribir unos días antes, dirigida a sus padres. Esta carta decía que ella había accedido a tener relaciones sexuales con un grupo de chicos a cambio de dinero, la habían arrastrado en un coche, la golpearon en los brazos, le quemaron varias veces, y le escribieron la frase en la piel. Antes de que la policía se fuera, sin embargo, Jenny Likens se acercó a uno de ellos, diciendo: "Sáquenme de aquí y se lo contaré todo".
Durante el juicio muy publicitado, Baniszewski negó su responsabilidad en la muerte, declarándose no culpable por razón de locura. Ella dijo que estaba demasiado distraída por su mala salud y la depresión para controlar a sus hijos. Los abogados de los jóvenes en el juicio (Paula y John Baniszewski, Richard Hobbs y Coy Hubbard) afirmaron que habían sido presionados por Baniszewski. 
John Baniszewski
Cuando Marie Baniszewski, de 11 años de edad, hija de Gertrudis, fue llamada al estrado a declarar por la defensa, se vino abajo y admitió que ella había calentado la aguja con la que Hobbs había grabado la piel de Sylvia, y que ella había visto a su madre golpeando y maltratando a Sylvia en el sótano. En su discurso de clausura, el abogado Baniszewski, dijo: "¡Ya le condenan por ser una asesina ... pero yo digo que no es responsable porque no toda la vedad está aquí!".
El 19 de mayo de 1966, Gertrude Baniszewski fue declarada culpable de asesinato en primer grado, pero se libró de la pena capital y sentenciada a cadena perpetua,Se le recluyó en la Prisión de Mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional el 4 de diciembre de 1985, luego de estar veinte años en prisión. Poco antes de morir en 1990, Gertrude Baniszewski aceptó finalmente su culpabilidad, responsabilizando sus actos criminales a sus problemas personales y a una serie de medicamentos que ingería.
La casa de los Horrores
Su hija Paula, que había dado a luz a una niña llamada Gertrude durante el juicio, fue declarado culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional el 23 de febrero de 1973. Hobbs fue hallado culpable por homicidio involuntario y sentenciado a 21 años de prisión. Murió a los 20 años de cancer pulmonar, Hubbard fue hallado culpable por homicidio.
impremeditado y sentenciado a 21 años de prisión. Se convirtió en un delincuente y volvió a la cárcel con frecuencia y John Baniszewski pese a tener trece años de edad fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel; fue el preso más joven del reformatorio de la historia de ese estado. Tras cumplir su condena, se convirtió en pastor laico, para contar su historia. 

La casa en el 3850 East New York Street, en la que Sylvia Likens fue torturada y asesinada quedó vacante y deteriorándose durante la mayor parte de los 44 años transcurridos desde el asesinato, y fue demolida el 23 de abril de 2009.
FUENTE:
 

 

 

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